La letra, en contexto
No solo qué letra tiene tu vivienda en consumo y en emisiones, sino qué significan esos kWh/m²/año y kgCO2/m²/año en la práctica, y a qué distancia está de la siguiente letra.
Sube tu certificado energético (completo o solo la etiqueta) y entiende qué significa la letra, cuánto consume y emite realmente tu vivienda, y qué mejoras propone el propio certificado — sin que el PDF salga de tu navegador.
Abriendo el documento…
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Por qué esta y no releerlo otra vez
Un certificado energético completo son varias páginas de tablas técnicas — transmitancias, indicadores parciales, paquetes de mejora. Los datos están todos ahí, pero hay que saber leerlos. Esta herramienta hace esa traducción.
No solo qué letra tiene tu vivienda en consumo y en emisiones, sino qué significan esos kWh/m²/año y kgCO2/m²/año en la práctica, y a qué distancia está de la siguiente letra.
El certificado desglosa el consumo y las emisiones por uso. Aquí se muestra separado y en claro, para saber qué pesa de verdad en la factura.
Cuando el certificado las incluye, aquí sale cada paquete de mejora con la letra a la que llegarías, el ahorro estimado y el coste orientativo si el técnico lo indicó.
Si solo tienes la etiqueta, lo dice y explica qué le falta para dar el detalle completo. Si el PDF es una foto sin texto, lo dice también en vez de fallar en silencio.
Lo que hay en un certificado completo, y lo que hay en la etiqueta sola.
Dirección, referencia catastral, año de construcción, zona climática, y quién firmó la certificación.
El indicador global y el desglose por calefacción, refrigeración, ACS e iluminación, en consumo y en emisiones.
Cada paquete de mejora del certificado (aislamiento, instalaciones, o ambos), con la letra resultante y el ahorro.
Cuándo se hizo la visita del técnico y qué comprobaciones anotó, cuando el certificado las incluye.
Los límites, por delante
Esto toca una decisión real —comprar, vender o reformar una vivienda—. Es el peor sitio para que una herramienta gratuita presuma de más de lo que sabe.
Para pedir un certificado o resolver dudas sobre el tuyo, contacta con un técnico certificador colegiado o consulta el registro de certificados del MITECO.
El certificado de eficiencia energética lo emite un técnico certificador tras visitar la vivienda, usando un programa reconocido por el Ministerio (lo más habitual, CE3X o su sucesor CEXv2). El documento completo tiene una estructura fija con cuatro anexos, aunque el diseño exacto varía algo según la comunidad autónoma que lo registra.
Es la confusión más habitual, y con razón: la etiqueta —el rectángulo verde con la escala de la A a la G— es la única pieza que casi todo el mundo ve, porque es la que se pega en el portal de un anuncio inmobiliario. Pero es solo un resumen de una página. El certificado completo, con los cuatro anexos, es el que de verdad explica por qué la vivienda tiene esa letra y qué se puede hacer para mejorarla.
El Anexo I describe la envolvente térmica del edificio (fachadas, cubiertas, ventanas) y sus instalaciones de calefacción, refrigeración y agua caliente. El Anexo II da la calificación energética completa, no solo la letra global: la desglosa por consumo y por emisiones, y dentro de cada una, por calefacción, refrigeración, ACS e iluminación por separado. El Anexo III —la parte más útil para quien se plantea una reforma— recoge las medidas de mejora que el técnico considera viables, con la letra a la que se llegaría con cada una y, cuando el técnico lo ha indicado, un coste orientativo. El Anexo IV documenta la visita del técnico: cuándo fue y qué comprobó.
Cuando el certificado incluye una cifra de coste para una medida de mejora, suele venir calculada con bases de precios de la construcción de carácter general, no con un presupuesto real de tu vivienda. El propio certificado suele advertirlo. Sirve para hacerse una idea, no para pedir financiación con esa cifra.
No puede comprobar si los datos que tomó el técnico en su visita son correctos, ni si la vivienda ha cambiado desde que se hizo el certificado. Tampoco sustituye el criterio de un técnico a la hora de decidir qué reforma concreta merece la pena para tu caso: eso depende de tu vivienda real, no solo de lo que dice el papel.
No. El PDF se abre y se lee dentro de tu navegador. No viaja a ningún sitio. Puedes desconectarte de internet después de cargar la página y la herramienta sigue funcionando.
No. Esta herramienta solo traduce a lenguaje claro los datos que ya están en tu certificado. No emite certificados, no puede cambiar la letra obtenida y no sustituye al técnico certificador que hizo la visita a tu vivienda.
Funciona con ambos, pero da mucho más detalle con el certificado completo (el que incluye los Anexos I a IV), porque ahí está la sección de medidas de mejora. Con solo la etiqueta se puede leer la letra, el consumo y las emisiones, pero no las recomendaciones de mejora, que no aparecen en ese documento.
Si el PDF es en realidad una foto o un escaneado (por ejemplo, una foto del papel hecha con el móvil), no lleva texto dentro y esta herramienta no puede leerlo, solo mostrarte que no ha encontrado texto legible. Sube el PDF original que te dio el técnico certificador o que descargaste del registro autonómico.
Diez años desde la fecha de registro, salvo que se reformen elementos que cambien su calificación antes. La fecha de caducidad concreta figura en el propio certificado y esta herramienta la lee cuando está disponible.
La nota simple del Registro de la Propiedad, con las cargas traducidas y el original al lado.
Tu informe de bases de cotización, con las lagunas reales de cotización separadas de las aparentes.
Tu informe de vida laboral convertido en línea de tiempo: huecos, solapamientos y códigos traducidos.
Audio o vídeo a texto, con subtítulos, dentro de tu navegador.
Metadatos ocultos de una foto: fecha, GPS, cámara y señales de generación por IA.
Etiqueta y ficha de cumplimiento GPSR para vendedores de Etsy, Amazon y Shopify.